Archidiocesis de Toledo

Carta del Rector


CARTA DEL RECTOR – 28 de octubre de 2019

 

Queridos amigos del Seminario de san Ildefonso de Toledo:

El pasado 29 de septiembre empezamos un nuevo curso del Seminario, y como quien no quiere la cosa, ya hemos recorrido el primer mes de este camino formativo en el que más de 50 jóvenes están discerniendo su vocación sacerdotal y disponiéndose a recibir este don para servir a la Iglesia.

No son muchos días aún, pero lo cierto es que la intensidad de nuestra vida hace que todo pase muy deprisa y ahora los seminaristas están en un parón que sin embargo es lo que nos permite profundizar y saber para qué estamos aquí. En efecto, los ejercicios espirituales son el tiempo y la ocasión para entrar en la intimidad con el Señor, que es por quien estamos aquí y el que da sentido a todo nuestro estudio, nuestra preparación humana, pastoral, etc. Sin olvidarnos que el Señor nos llama a “esta con El y para enviarlos a predicar” (Mc 3, 13), y que el Seminario nos prepara para ser “discípulos llamados a ser pastores”, por tanto, a servir y dar la vida como Cristo, el Buen Pastor.

Precisamente este primer mes del curso ha coincido con el Mes Extraordinario Misionero que el Papa Francisco ha querido que celebráramos todos en la Iglesia, no solo para conmemorar una encíclica de su antecesor Benedicto XV, sino sobre todo para continuar ese proceso de “conversión pastoral” que nos pone a todos “en salida”. El Seminario ha querido vivirlo con mucha intensidad: oración oficial del mes rezada todas las mañanas, misa presidida a toda la comunidad por cinco misioneros, incluido el Arzobispo de Gitega (Burundi), Vigilia diocesana del Domund en nuestro seminario… Como siempre hemos de recordarnos, las acciones concretas son simplemente una oportunidad de generar actitudes permanentes, es decir, que no sean momentos de una programación que pasa sin más. Se trata de que todos en la Iglesia, nosotros en el Seminario, vivamos ese “ser misión” que nos ha recordado el Papa en su Mensaje para el día del Domund, todo el año y en todas las circunstancias.

Damos muchas gracias a Dios por tantos misioneros que se han formado en nuestro seminario, y tanto bien cómo están haciendo todos lo que de diversas maneras y vocaciones viven esta llamada del Señor: “todo bautizado es misionero”.

Sinceramente, aunque el mundo de hoy, nuestra problemática en España está atravesando situaciones de confusión y tristeza, nuestra aportación más urgente será siempre llevar a todos la vida del Señor por medio del Evangelio y el testimonio de la caridad que sana las heridas del hombre y la mujer de hoy.

Con todo nuestro afecto en el Señor, imploro la bendición para todos los que apoyáis al Seminario de Toledo, y todos los que os sentís urgidos a colaborar en la oración del Señor: “rogad al dueño de la mies que mande obreros a su mies”.

José María Anaya Higuera

Rector del Seminario Mayor de Toledo. 

Architoledo
Seminario Menor De Toledo

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