Archidiocesis de Toledo

Carta del Rector


CARTA DEL RECTOR – 13 de marzo de 2019

 

 

Queridos amigos del Seminario de Toledo:

Hay personas que tienen muchas prevenciones hacia las jornadas dedicadas a objetivos o colectivos concretos como si el resto del año pudiéramos permitirnos olvidarnos de ellos. ¿Las madres son solo importantes un día al año, o los misioneros o los cristianos perseguidos…? Entendemos que no es así. Y en el caso del día del Seminario está claro que no es así para la Iglesia Diocesana de Toledo. Se trata de unos días que nos ayudan a intensificar y profundizar en la importancia de esta institución diocesana, en la que se intenta vivir aquella misma relación formativa que Jesús tuvo con los Doce Apóstoles, y constituye el germen del presbiterio diocesano. El seminario no es un tiempo antes de ser ordenados ni un edificio muy grande en el casco histórico de Toledo. El seminario es una comunidad formativa en camino, que está formada por aquellos que han oído una primera voz del Señor para ser sus discípulos- pastores al servicio de la Iglesia y el mundo.

Fomentar las vocaciones sacerdotales, cuidarlas, poner los medios para que el corazón de los llamados se vaya configurando con Cristo Buen Pastor, colaborar con la oración y la ayuda económica… todo esto es lo que queremos subrayar en una jornada que debe estar presente durante todo el año, por lo mucho que nos jugamos.

El lema de este año precisamente hace referencia a esa implicación y responsabilidad de todo el Pueblo de Dios en las vocaciones sacerdotales: EL SEMINARIO, MISIÓN DE TODOS. Nadie que quiera de verdad al Señor y desee que la Iglesia sea hoy y siempre instrumento para los hombres y mujeres de nuestros pueblos, puede dejar de anhelar que haya muchos y santos sacerdotes. Todos somos colaboradores, de diversas formas, pero todos necesarios.

Además, en estos tiempos han surgido circunstancias que nos han puesto en alerta sobre la importancia de la formación sacerdotal. Me estoy refiriendo a los casos de abusos a menores, de los cuales se ha hablado mucho últimamente. EL Papa recientemente ha recordado que es un problema muy grave que afecta a todos el mundo, que se produce mayoritariamente en el ámbito de las familias, y que está aliado con un mundo que fomenta lo que luego condena. La trivialización de la sexualidad, la adicción a la pornografía, el turismo sexual, las ideologías que vacían la libertad reduciéndola a un instituto caprichoso e individualista… Pero también el Papa nos ha recordado que un solo caso de estos horribles crímenes realizados por un eclesiástico es suficiente para que pongamos todo nuestro empeño en velar por las víctimas y tomar las medidas necesarias para hacer justicia y procurar que no se produzcan más.

Y aquí es donde el Papa nos ha invitado a mirar al Seminario, donde se ha de realizar una verdadera “formación: es decir, la exigencia de la selección y de la formación de los candidatos al sacerdocio con criterios no solo negativos, preocupados principalmente por excluir a las personas problemáticas, sino también positivos para ofrecer un camino de formación equilibrado a los candidatos idóneos, orientado a la santidad y en el que se contemple la virtud de la castidad” (24-02-2019). Estad seguros que desde el Seminario intentamos estar muy atentos a esta problemática y que hacemos lo posible para que la madurez humana y espiritual sea robusta y viva para evitar cualquier situación impropia de nuestro ministerio.

En todo caso, y no solo por estas situaciones de persecución y de vergüenza, os pido que no dejemos de rezar mucho, todos los días, por nuestros seminarios mayor y menor. Os necesitamos mucho.

Y no sería justo terminar este escrito sin dar gracias a Dios por tantos sacerdotes fieles y buenos que en nuestra diócesis hacen que la Palabra de Dios siga produciendo frutos de vida nueva, y que son también la mejor campaña vocacional posible. Damos también gracias a Dios por las familias que fomentan en sus hijos la disponibilidad para la llamada de Dios. Damos gracias por las religiosas de clausura, que en su vida escondida con Cristo, son tan valiosas para todos. En fin, como no es posible enumerar a todos, dejo a san José y a su Virginal Esposa, la Inmaculada, que sean ellos quienes intercedan por nosotros, porque “el seminario es misión de todos”.

José María Anaya Higuera

Rector del Seminario Mayor de Toledo

Architoledo
Seminario Menor De Toledo

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies