Archidiocesis de Toledo

Carta del Rector


CARTA DEL RECTOR – 29 de enero de 2020

Queridos Amigos del Seminario de Toledo:

Aunque quedan unos días hasta la despedida oficial del que ha sido durante más de diez años Arzobispo de Toledo y responsable de la formación sacerdotal de esta diócesis de Toledo, creo que es el momento de intentar dar gracias a Dios por estos años de ministerio episcopal. He escrito “intentar” porque no resulta fácil decir lo que uno siente y lo que D. Braulio se merece. De hecho, nada más lejos de mi intención que acumular los elogios y motivos grandilocuentes, que en estas circunstancias no siempre suenan a sinceros.

Cuando D. Braulio fue nombrado Arzobispo de Toledo en el año 2009 yo era Vicario Episcopal de la Mancha y seguí colaborando con él en esa tarea durante el año siguiente. Cuando D. Braulio decidió nombrarme rector, aunque tuve que vencer muchas resistencias humanas, obedecí para asumir este cargo de confianza y de tanta responsabilidad, sabiendo que siempre contaría con su apoyo, su consejo y su cercanía. Puedo afirmar que así ha sido a lo largo de estos casi diez años. He sido testigo del interés y de la dedicación al “corazón de la diócesis” que es el seminario.

No he querido contar el número exacto de ordenaciones sacerdotales que se han formado en estos años, pues aunque es lo más visible y objetivo, lo más importante desde mi punto de vista ha sido que estos “hijos” han sido engendrados en este “seno materno” que es el seminario durante muchos años y que no se pueden contar las horas, las preocupaciones, la sesiones de discernimiento, las decisiones tomadas para intentar mejorar y adaptarnos a las nuevas circunstancias. Y puedo decir que D. Braulio no ha sido solo el ministro de la ordenación, sino también el principal responsable de su formación y discernimiento.

Por tantos motivos que no se pueden decir con palabras, es justo y necesario que demos gracias a Dios por el don que ha sido para nosotros este “sucesor de los apóstoles” que la Iglesia nos ha dado; es justo y necesario que le demos gracias a D. Braulio y que le paguemos todos con nuestra oración y nuestro recuerdo imborrable por estos años de servicio al Seminario.

Le pedimos a la Virgen Santa que, igual que a su antecesor san Ildefonso, le cuide, le bendiga con sus dones y le “vista de sacerdote eterno como a su Hijo Jesucristo, nuestro Buen Pastor”.

Un fuerte abrazo para todos.

José María Anaya Higuera

Rector del Seminario Mayor de Toledo.

Architoledo
Seminario Menor De Toledo

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